EL DIARIO DE CAMPO: VALIOSAS CONTRIBUCIONES A LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA


Medina Talero Nixon Alirio
nixonmedita@gmail.com
Licenciado en Biología
Especialista H&SO
Magíster en Docencia
Docente SedBogotá

El propósito del presente apartado es hacer una aproximación teórica al Diario de Campo, poner en evidencia sus potencialidades para materializar los objetivos de la investigación y las ventajas formativas que representa para el Investigador. Podríamos aseverar de antemano que el diario de campo se configura en una potente herramienta auto-reflexiva que recoge el sentir particular del Maestrante -para este caso en particular-, en cada momento del proceso de Investigación-formativa.

Toda Investigación de corte cualitativo asume particulares métodos para la recolección de información, un manejo adecuado a la misma, para elaborar sus respectivas conclusiones, hallazgos y perspectivas a futuro, que finalmente serán comunicadas a la comunidad académica. Derroteros, todos propicios para materializar los objetivos trazados al inicio de cualquier investigación. Pero ninguna estrategia metodológica –para la captura de información-, es más necesaria, quizás, que el diario de campo. Flick -1-, plantea que “los diarios deben documentar el proceso de acercamiento a un campo, y las experiencias y problemas en el contacto con el campo o con los entrevistados y en la aplicación de los métodos. Se deberían incorporar también hechos relevantes y cuestiones de menor importancia o hechos perdidos en la interpretación, generalización, evaluación o presentación de los resultados, vistos desde la perspectiva del investigador".

Por el orden de lo metodológico, “Los diarios de campo recogen material muy heterogéneo; desde datos sobre los informantes claves hasta reflexiones suscitadas por "el estar en terreno", pasando por datos y notas que el investigador va tomando en su transcurrir por el lugar o el espacio que es objeto de su estudio -2-”.

Así, podríamos decir que los Diarios de campo son “registros reflexivos de experiencias a lo largo de un período de tiempo. Registran observaciones, analizan experiencias y reflejan e interpretan sus prácticas en el tiempo. Los diarios de reflejan el proceso de investigación -3-”.

Para la presente investigación, el diario de campo representa una estrategia muy importante, por tres razones. Primero, al documentar los hechos relevantes y cuestiones de menor importancia o hechos perdidos en la interpretación, generalización, evaluación o presentación de los resultados, vistos desde la perspectiva del investigador, se sucintan, inevitablemente, procesos de reflexión.

En todo proceso de investigación se hace imperativo que desde la teoría se tracen los puentes de comunicación con una praxis especifica, relación que nos permite entenderla, estudiarla, calcular sus posibilidades (o por lo menos sospecharlas), enrarecer el discurso, complejizarlo, y buscar de la misma forma puntos de quiebre y de común acuerdo. Significa esto buscar un punto de encuentro, y dialogo a la vez, entre las teorías y lo que se vive en ejercicio de la profesión, es decir en el encuentro teoría-práctica.

Lo anterior, inevitablemente desencadena procesos reflexivos –y como se ha mencionado y sostenido a los largo de la investigación- desembocan todos en la construcción de Saber Pedagógico. He aquí la primera razón de su uso y apropiación en esta investigación, porque aparte que se está indagando por el saber pedagógico, también se construye de una forma particular en el investigador, y de esto da cuenta el Diario de Campo, por medio del cual se comparten las reflexiones que se generan a lo largo de toda la investigación: aproximaciones teóricas, prácticas, las tutorías de investigación, los encuentros con los docentes entrevistados, en el proceso de sistematización de la información, al momento de triangular o concluir, etc., en otras palabras, por su heterogeneidad y grandes ventajas. El diario de Campo recoge “un plan de observaciones y transacciones, a partir de lo cual se elaboran narraciones, descripciones, gráficos, etc -4-".

Por otra parte, estos procesos reflexivos, documentados en el diario de campo, favorecen ampliamente el proceso de Formación investigativa del Maestrante. Generar investigación de corte cualitativo requiere rigor académico, dedicación, paciencia y gusto, y documentar este proceso de maduración investigativo es algo que –en lo personal– ha resultado muy constructivo y enriquecedor. Aproximarse de manera reflexiva sobre los discursos que componen, por ejemplo, los métodos, las perspectivas investigativas, asumir la narrativa o como enfoque o como metodología, aproximarse a la postura particular de cada autor, respetando su discurso, decidir cómo se construyen las herramientas de recolección de información, como se les da un adecuado manejo, conocer quienes más indagan o lo han hecho en el campo conceptual señalado… todo ha incidido en el proceso formativo investigativo. Como bien lo expone la Universidad de la Salle: “formar investigadores en educación que desde la docencia cuestionen los conocimientos y las experiencias referidas a ese ámbito y generen nuevos saberes y prácticas pedagógicas en los diversos campos disciplinares y profesionales -5-”.

Esta formación investigativa se potencia en el momento en el cual se genera el contraste que deriva de la reflexión, pero además se refuerza en el instante en el cual se lleva a la escritura, es decir en el momento en el cual se materializa en un texto narrativo, por las todas las ventajas que trae consigo la escritura de nuestras experiencias pedagógicas, y además sirve de memoria anclada en el tiempo, para suscitar en los nuevos investigadores y docentes, nuevas reflexiones, aprendizajes y porque no nuevas investigaciones. Esta memoria narrada sobre los avatares de la investigación “en la medida en que está elaborada desde la lógica del conflicto, ayuda a que los lectores o escuchas de la misma tengan la posibilidad de tomar partido, de compadecerse o estar en desacuerdo con uno u otro personaje, con una u otra situación. Lo que la narrativa presenta siempre está en tensión, siempre invita a la participación. No es un conocimiento aséptico o neutro: con la narrativa el espectador o lector siente la necesidad de comprometerse -6-".

Por último, elaborar un diario de campo rescata y le da vigencia a esta herramienta investigativa, subestimada por algunos investigadores, dado que representa un recurso muy valioso y potente, que si bien fue ampliamente implementada durante los albores de la etnografía y la antropología, cada vez se emplea con menos frecuencia. Es decir, lo podríamos considerar, siguiendo a Flick (2004), “no es solo un fin en sí mismo o un conocimiento adicional, sino que también sirve en la reflexión sobre el proceso de investigación”. Con esto se espera mostrar cómo, a parte de ostentar las ventajas ya expuestas, servirá para la triangulación al momento de elaborar los análisis de la información, de concluir y comunicar los hallazgos, inclusive seguirá siendo un espacio de reflexión sobre la reflexión, una vez haya concluido la misma.

En tal sentido, se trazaron los siguientes ejes para ser objeto de aproximación teórica, análisis y reflexión, para afianzar en proceso investigativo. Son así: Investigación Cualitativa; Narrativa; Saber Pedagógico; Metodología; Maestros de la Secretaria de Educación. Todas las aproximaciones que se suscitan a partir de la teoría o de su contraste en la práctica se recogen en el blog: SABER PEDAGÓGICO. Diario de campo que recoge las impresiones del investigador en torno a la Metodología, Enfoque y Campo conceptual abordado.


Con esto se espera invitar a todos los investigadores a llevar con rigor sus diarios de campo, para la sistematización de las reflexiones que se generan en cada momento del proceso investigativo, dado que es, por una parte, formativo dado que apoya la formación como investigador, y por otra construye saber pedagógico, aparte de contribuir no solo con el análisis de la información, enriqueciendo la discusión, sino que es una estrategia metodológica que acompaña al investigador a lo largo de la misma (y no la momento de analizar los análisis de resultados como se suele creer).

Inclusive después de finalizada la misma investigación, se puede revestir de gran importancia, al proponerse como un espacio de reflexión sobre la reflexión -tan de moda en la actualidad- para generar, por ejemplo, productos como ponencias donde se socializan aproximaciones a manera de metareflexión sobre investigaciones ya concluidas. En la medida en que está elaborada desde la lógica del conflicto, ayuda a que los lectores o escuchas de la misma tengan la posibilidad de tomar partido, de compadecerse o estar en desacuerdo con uno u otro personaje, con una u otra situación.


Bibliografía:

1- Flick, Uwe. Introducción a la investigación cualitativa. Editorial: Madrid: Morata; Coruña: Fundación Padeia Galiza, 2004. Pág. 187.

2- Henao, Hernán; Villegas, Lucely. Estudios de localidades. ARFO Editores e Impresores Ltda. ARFO Editores e Impresores Ltda. Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, ICFES. 2002. Pág. 299.

3- Restrepo, Bernardo. Investigación en educación. ARFO Editores e Impresores Ltda. Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, ICFES. 2002. Pág. 144.

4- Henao, Hernán; Villegas, Lucely. Estudios de localidades. ARFO Editores e Impresores Ltda. Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior, ICFES. 2002. Pág. 299.

5- UNIVERSIDAD DE LA SALLE Bogotá. Maestría en Docencia. Recuperado el 13 de mayo de 2012. Disponible en:
http://unisalle.lasalle.edu.co/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=24.

6- Vásquez, Fernando. Educar con maestría. Ediciones Unisalle, 2007. Pág. 66.